Un modelo para cambiar las reglas del comercio
El Comercio Justo es un movimiento internacional que promueve un sistema de producción y distribución basado en la justicia económica, social y medioambiental.
Su finalidad es promover el bienestar de las comunidades productoras, los derechos de trabajadores y trabajadoras y la protección medioambiental. Para ello, el Comercio Justo se basa en diez principios que todas las organizaciones de esta red deben cumplir, y que garantizan aspectos como: salarios dignos, precios justos, condiciones laborales adecuadas, igualdad de género, ausencia de explotación infantil, libertad sindical o técnicas de producción ecológicas.
Desde su origen, a finales de los 60, el Comercio Justo hoy es un movimiento internacional asentado en todo el mundo:
Presente en más de 70 países
Más de 2000 cooperativas y organizaciones productoras
Más de 2 millones de trabajadores y trabajadoras
Cuenta con instituciones internacionales reguladoras y certificadoras.
Ha sido reconocido por organismos internacionales como el Parlamento y Comisión Europea, Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo.
De esta manera el Comercio Justo pone de manifiesto que es posible desarrollar otro modelo económico y comercial que limite las consecuencias del cambio climático y las desigualdades globales.
Del Comercio Justo al Comercio Justo Local
Todo ello, además, contribuye a otras problemáticas como la España vaciada, limitación del desarrollo local, falta de renovación generacional en el sector o el deterioro del entorno natural.
Al igual que en el Sur global, el Comercio Justo Local persigue hacer frente a los retos globales, como la emergencia climática o las desigualdades sociales y económicas, y a los problemas que se enfrentan los productores y productoras: acceso al mercado, necesidad de precios justos y estables, condiciones laborales dignas o acuerdos comerciales justos en la cadena de producción, que permitan no solo garantizar el bienestar económico y social de trabajadores y trabajadoras, sino también apostar por un modelo de agricultura sostenible y cuidadoso con la tierra.
Durante estos últimos años, organizaciones de Comercio Justo de distintos países europeos han comenzado a desarrollar iniciativas con entidades productoras especialmente del sector agroalimentario y distribuidoras locales, bajo los principios de Comercio Justo.
